Hong Kong

HONG KONG, UNA PARADOJA CHINA

He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él.” Mark Twain

Esta ciudad es una auténtica paradoja dentro de un país cargado de ellas. Es, como todos sabéis, una antigua colonia británica que pasó a manos de los chinos a finales del siglo XX. Mantiene, por ello, y he aquí lo paradójico, un régimen político especial en el que existe una democracia pluripartidista pero bajo la tutela del gobierno chino. El enclave tiene un ámbito geográfico que está estructurado más o menos en tres zonas principales.

Desde la isla de Lantau, en la que se ubica el nuevo aeropuerto que se asemeja a nuestra    T-4, se accede a la zona continental a través de un túnel bajo el mar que llega a Kowloon, donde se concentra la vida comercial y cotidiana de la ex-colonia. Según miramos a la derecha de la península de Kowloon, encontramos la isla de Hong Kong, donde se ubica el área financiera y de marcha nocturna. Para llegar aquí, se suele coger el ferry (10 minutos) y luego el tranvía que te va dejando en las zonas principales de la mencionada zona financiera. La mayor parte del tiempo se suele pasar en Kowloon, ya que en ella están la mayoría de los hoteles, restaurantes, tiendas y mercadillos.

Hong Kong es una amalgama de etnias y culturas. Lógicamente, la etnia y cultura predominante es la china pero, por ejemplo, en oferta gastronómica, podemos encontrar restaurantes de todos los países. De hecho, la comida es muy buena y, sobre todo si uno se aloja en hoteles de cierta categoría.

La zona para todas estas mencionadas actividades es en el eje de la calle Natham, empezando al sur desde el Hotel Península, donde el té de las 5 es una experiencia, hasta la zona norte en Monkok. En esta calle está el mercadillo de Temple, situado más o menos en la zona media de la mencionada calle y que es nocturno: se empieza a instalar a la caída del sol y finaliza de madrugada, como una especie de ritual diario. En él podemos encontrar los más variados artículos, desde comida hasta elementos electrónicos, relojería o ropa, y todo a base de regateo pero con la salvedad que no estamos en la china continental. Así, el que esté acostumbrado a ello ha de saber que los precios son algo más “caros”.

En esta ciudad son además de obligado cumplimiento las visitas al monte Victoria, desde donde podemos contemplar la panorámica de la ciudad en la que llama la atención el terreno que ocupa el hipódromo. Y es que hay que tener en cuenta que Hong Kong es de los sitios en el mundo donde el precio del suelo es más caro, por lo que resulta chocante la extensión que ocupa dicho recinto respecto a la superficie total de la ciudad. En este sentido, Hong Kong es semejante a Nueva York en Manhattan, donde la ciudad crece hacia arriba.

Otra de las visitas imprescindibles es la bahía Repulse, donde es recomendable darse una vuelta en las típicas barcas de la ciudad. Normalmente están “tripuladas” por mujeres, que suelen ser de cierta edad y, en un momento dado, ¡levantan la manta que tapa una zona central de la barca y acaban vendiéndote objetos de lo más variados!

Si la visita la hacemos de forma organizada, terminaremos en una tienda de venta de jade y oro, es inevitable. En China todas las visitas realizadas de manera organizada, ya sea en espacios al aire libre o monumentos, lo que sea, terminan en la mencionada tienda. Lo bueno es que en ellas lo que se compra es bueno y te dan garantía.

Hablando de tiendas, Hong Kong es junto con Tokio, Nueva York y Singapur uno de los cuatro lugares del mundo donde los productos de electrónica se venden en cuanto salen al mercado, por lo que si sois amantes de lo electrónico, aquí tenéis unos cuantos consejos:

– Las tiendas que están marcadas con la ‘Q’ de calidad son las que ofrecen garantía del fabricante a nivel internacional, aunque por supuesto el artículo será algo más caro.

– El regateo se da, aunque no estamos comprando en un mercadillo, por lo que las bajadas son lógicamente menores.

– No deambuléis demasiado buscando el “superprecio” en las diferentes tiendas, ya que no lo encontraréis: los precios son exactos en todas. Así, lo más importante resulta encontrar al vendedor que entienda de lo que andáis buscando. En una de mis visitas a esta ciudad, “apretamos” tanto en el regateo de una cámara de fotos Reflex que, después de una hora de reloj que tardaron en buscar el artículo y tras varias veces de “oye, ¿pero la están fabricando?”, les dijeron a los compradores que no la tenían, con lo que tuvieron que llevarse la que había. Después, optamos por intentarlo en otras tiendas sin éxito. No digo con esto que te engañen, lo que digo es que a los que no puedes engañarlos “como a chinos” es a ellos.

A pesar de todo, Hong Kong es de los lugares en los que se puede repetir, una de esas ciudades vivas con una mezcla tal de gentes y culturas que hace que el visitante no se aburra nunca. Desde sus espectáculos, discotecas y bares hasta la restauración, con todo tipo de gastronomías y para todos los bolsillos, la zona de “marcha” se encuentra, sobre todo, en la isla de Hong Kong, en la que está además el distrito financiero. De hecho, existe hasta una bolsa propia cuyo índice es el hang sen, una paradoja más de un país comunista como China.

Sin más, os animo a conocer esta magnífica ciudad de la que volveréis, como poco, sorprendidos.

Ramón García Inguanzo

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Categorías: Vacacional

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