Paris

Museo Rodin: Un Museo para pasear

“Viajar es como hablar con hombres de otros siglos.” (Descartes)

Si hablamos de París, lo primero que se nos viene a la cabeza es la Torre Eiffel, el museo del Louvre, Notre Dame o los Campos Elíseos, lo que todo el mundo conoce. Pero existen otros museos menos conocidos, menos publicitados, que merece la pena visitar, y uno de ellos es el Museo Rodin.

En la rue de Varenne, en el número 79, muy cerca de los Inválidos, se encuentra el Hôtel Biron, un bonito palacete del siglo XVIII, de dos plantas, donde vivió durante un tiempo el escultor. Convertido hoy en su museo, rodeado por un jardín fabuloso de tres hectáreas, invita al paseo y a la tranquilidad, es un lugar donde podemos compaginar arte y descanso. Porque lo primero que tenemos que decir es que el Museo Rodin es un museo para pasear.

Nada más entrar, el majestuoso hall nos lleva a una escalera con balaustrada de hierro forjado que nos invita a subir a las ocho salas superiores. En ellas, al lado de obras del escultor Rodin, encontraremos otras de otra gran escultora, Camille Claudet, junto con pinturas de maestros impresionistas como Monet o Renoir y obras del genial Van Gogh. El recorrido por estas salas, al igual que por las diez salas de la planta baja, es tranquilo, sin agobios, tanto por la menor afluencia de público en comparación a otros museos como por la disposición de las obras, el espacio existente, la luz y la claridad. Todo invita a la tranquilidad. Os aconsejamos que no dejéis de apreciar las puertas de muchas de las salas, así como la marquetería de las salas laterales circulares de los extremos. Y del interior destacaremos una pieza, El Beso, obra maestra del escultor que transmite pasión, movimiento, vida.

De vuelta al hall, llegamos a una sala que da a la terraza y al fabuloso jardín. Aquí es donde empieza el verdadero paseo. Sin darnos cuenta, disfrutando de la naturaleza, desde la rosaleda que da al norte al gran parterre del sur, vamos descubriendo nuevas esculturas, nuevas obras del maestro que nos hacen disfrutar; y allí, en un lado del jardín, sobre un pedestal, controlándolo todo, se encuentra una de las obras más famosas del autor, El Pensador, sentado, reflexionando tal vez sobre la vida, tal vez sobre tanto visitante que pasa junto a él. Pero no es la única obra que podemos ver: por todo el jardín contemplamos arte.

Podemos también disfrutar en él de la colección antigua privada del escultor, de la que destacamos una estatua de Hércules, de la época romana (siglo IV), y podremos contemplar exposiciones de arte contemporáneo que se dan en el museo. Pasearemos también por las dos áreas llamadas Jardín de las Fuentes y Jardín de Orfeo, zonas de gran belleza y con gran variedad de especies florales. Y por fin, en un lateral al fondo del jardín, encontraremos la obra inacabada del artista La Puerta del Infierno, pieza de grandes dimensiones (6,35 de alto, 4 de ancho y 1 de profundidad) que es, como su nombre indica, una puerta, esculpida en bronce, donde se representan el amor y la condena, y donde podemos ver entre sus más de doscientas figuras una representación de su obra El Pensador en el dintel de la puerta. Como curiosidad diremos que el yeso original se encuentra en el Museo de Orsay de Paris.

Para todos aquellos que queráis saber más, os aconsejamos que visitéis su página (www.musee-rodin.fr), donde podréis ver los precios (muy interesantes las gratuidades), los horarios y las exposiciones temporales que se darán en las fechas de vuestra visita.

Pedro José Jiménez Andrades

Anuncios
Categorías: Vacacional

Navegador de artículos

Los comentarios están cerrados.

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: